¡Éramos tan progres!
Había una vez un planeta en el que el Estado, cuando necesitaba comprar algo, hacía una cosa que se llamaba “licitación”. Los aspirantes a proveedores hacían entonces sus ofertas, y el Estado elegía una de ellas basándose en reglas preestablecidas. No sabemos bien qué pasó con ese planeta, pero hay evidencia que sugiere que Microsoft se cansó de tener que competir y directamente se lo compró. Desde entonces, todo es al revés.