Pifiadas recientes
¿Será que no estamos tan lejos como pensamos?
Acabo de leer un artículo de Ana Montes, “La víctima acudió a la cita”, en la que relata su asistencia a un evento de Fundación Vía Libre, durante el cual Julio Raffo presentó su proyecto de ley de reforma de la ley 11.723. Se trata de un proyecto del que espero no ser del todo inocente: tengo la ilusión de que mis charlas con Julio hayan contribuido a su gestación, y él tuvo la gentileza de compartir conmigo los primeros borradores.
Sépanlo, neozelandeses: les envidio la organización profesional de informáticos
Es público y notorio que Estados Unidos hace tiempo que está usando estrategias dignas del matoncito del recreo para lograr que en todo el mundo se acepten las mismas patentes de software que están impidiendo la innovación en su propio territorio.
Muchos países (entre ellos la misma Unión Europea) optan por no contrariarlos, pero el comparativamente diminuto estado de Nueva Zelandia acaba de proponer una ley que claramente excluye al software de la posibilidad de patentamiento.
Reductio ad iPhone
Cada vez que participo en una discusión acerca de las restricciones a la importación de tecnología informática, invariablemente aparece alguien que sale con “loco, hay cosas más importantes que tener el ultimo iPhone” o “pero se nos va la vida en dólares si dejamos que la gente se compre iPhones”. Es un argumento un tanto tramposo, porque trivializa la cuestión: estábamos hablando de la imposibilidad de conseguir herramientas avanzadas, y de golpe estamos en el terreno de los chiches o “artículos de lujo”.
La industria electrónica de Tierra del Fuego: ¿hacer bien algo que no hace falta?
Hoy asistí a la conferencia “Desmitificando Tierra del Fuego. Sustentabilidad del Modelo industrial Electrónico”, dictada por René Ceballos, un ingeniero que hace 24 años que vive y trabaja en la isla.
Me enteré de cosas interesantes, efectivamente destronando prejuicios como que el que dice que en Tierra del Fuego (“la Tierra del Fuego“ decía siempre René) sólo se hace un ensamblaje muy primitivo: vimos videos de la producción de las máquinas del Programa Conectar Igualdad, partiendo de un circuito impreso desnudo y llegando a la máquina completa, pasando por la aplicación de pasta de estaño, la colocación de componentes, la soldadura, las etapas de verificación óptica… Si algo se puede decir de la charla, es que me hizo morir de envidia viendo los juguetes con los que esta gente trabaja.
Huayra: ¿Se viene Conectar Igualdad Libertad?
Para quienes impulsamos el software libre como una causa política, el Programa Conectar Igualdad ha sido una amarga decepción, sobre todo por la decisión de equipar a las máquinas con Microsoft Windows, que llevó a Richard Stallman a rebautizarlo como “Condenar a Maldad”. De esa manera, la enorme inversión que el Estado hace en el programa sirve de presupuesto de mercadeo para Microsoft, que llega así a millones de nuevos usuarios, muchos de los cuales nunca antes usaron una computadora.